Un clásico burgalés que se convirtió en experiencia nefasta
Cuando empecé este blog un amigo del trabajo me preguntó si también pondría reseñas negativas. Desde el principio siempre he querido hacerlo y ha llegado el momento de estrenar la sección “No recomendado”.

En diciembre nos acercamos a visitar a los padres de Aitor a Aranda de Duero, donde viven. Tras unos días nos íbamos a Bilbao a ver el resto de la familia y, de camino, quisimos pararnos en Burgos para comer.
Desde siempre, un clásico de la comida de Burgos (Mesón del Cid, aparte) es “Casa Ojeda”. La pinta del restaurante es excelente. Con un “papamoscas” en la fachada, recibe al comensal con el horno de asar cordero que no para y ese olor que te hace pedirlo sólo entrar.
De primero, pedimos una sopa castellana en deconstrucción y yo me decanté por unas riquísimas alcachofas rellenas. Hasta ahí, bien.
Lo peor llegó con el cordero que casi todos tomábamos de segundo. Para empezar, al menos pasaron 20 minutos hasta que finalmente apareció el camarero con un único segundo (del que no tenía cordero). Pasaron otros 15 minutos y cuando comentamos que nos faltaba el cordero, encima nos echan la bronca “porque hay mucha gente, todo el mundo quiere cordero, no podemos hacer más, el cordero lleva su tiempo…”.
Alucinante, digo yo, si son un restaurante y quieren ganar dinero, ¿no deberían estar preparados para días como ese, con el restaurante hasta arriba y contínuamente sirviendo? No soporto cuando la excusa de un restaurante es “es que estamos llenos”. ¡Pues vaya negocio que no quiere clientes!
Finalmente, llegó el cordero, pero mejor que no hubiera llegado, ya que tras hincarle el diente, ¡¡¡estaba un poco crudo!!! Vueeeeelta al horno y de nuevo a esperar otro cuarto de hora. No sé porqué no me levanté a media comida y me fuí a hablar con el maître pero debería haberlo hecho.
Nos fuimos sin comer ni siquiera postres ni tomar café. Eso sí, al salir, me desahogué con el jefe de sala tras haber soltado unos 40€ por cabeza.
Dicen que “Casa Ojeda” es un lugar de referencia en Burgos. Igual sí, pero a mí no vuelven a verme el pelo por ahí.
FICHA DEL RESTAURANTE:
- Nombre: Casa Ojeda
- Tipo de comida: Cordero
- Dirección: Calle Victoria, 5 - 09004 Burgos
- Zona: Castilla León
- Tel: 947 20 90 52
- Web: http://www.restauranteojeda.com
- Reservar: Sí
- Precio: 40-50 euros por persona
- Nota: 4/10
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Pues próximamente pasaré unos días en Burgos y uno de los restaurantes que pretendía visitar era Casa Ojeda……Ufffffff……pues se me han quitado las ganas….entre otras cosas por esa sopa castellana ¿actualizada? que tan poco atractiva resulta en la foto….y es una pena porque tengo verdadero capricho por esa sencilla sopa que hace años no pruebo…..una clásica sopa castellana en cazuela de barro con su pan visible, sus tropezones y su huevo escalfado.
La verdad es que en Burgos yo nunca he quedado satisfecha:
Si es en el Mesón de la Villa en Aranda…su cordero es infinitamente peor que el mio hecho en un horno convencional de casa.
En el Mesón del Cid he comido las peores alubias–de Ibeas con tropezones fueron–de mi vida,sin sabor y tiesas.Una chuleta con salsa de queso….horrible la chuleta y la salsa……puag…..que cosa tan rara.
Frente a la catedral…en esa bajadita…comí unas lentejas medievales que sabian a paja….y eso que aparentemente llevaban muchas cosas…….las lentejas me las sirvieron solas y los “sacramentos” servidos aparte…….tuve la impresión que no cocieron juntos y que no se conocian ni de lejos……
Si es en el Parador de Lerma….con algún y alguna camarero/a estúpido/a y poco profesional……..la comida es excasa y el producto regular.
Del el restaurante más importante de Silos–también es hotel– guardo infausto recuerdo……
Bueno…….pues tras esta invitación a no visitar Casa Ojeda……si alguien no me recomienda algo seguro…….me conformaré con comer en el hotel Corona de Castilla, donde tengo el alojamiento….a pesar de que comer en los hoteles no me gusta a no ser que tengan un buen hacer gastronómico reconocido.
reonina@yahoo.es
No dudo ni un momento en que las comidas que cita “felicidad” no fueron de su gusto, pero hay una detalle que me ha dado que pensar respecto a su saber gastronómico. Y es en lo referente a que las lentejas se las sirvieron separadas de los sacramentos y que no cocieron juntos.
Simplemente decir que en Euskadi al menos, unas alubias que se precien, pongamos las de Tolosa, se sirven y se cocinan así, separadas de los sacramentos. De esta forma se cata el sabor de la alubia en toda su dimensión. Y después el que quiera ya lo juntará en su plato.
Con las lentejas, ni se que sacramentos sirvieron, ni si es esa la costumbre. Yo desde luego, evito echar el chorizo dentro para que no suelte todo su aceite y grasa en el cocido.
Sin mas, un comentario.